fin de fiesta


las calles vacías sanan las heridas
de los que ya no pueden más.
es hora de irse,
las luces del día apuñalan ojos de ciudad.
la frente en el vidrio empaña las horas que se van.

un día distinto, y es más de lo mismo:
más angustia, más infierno, más.
mudas madrugadas de casas cerradas,
de vidas vencidas por demás.
perdemos el tiempo sin hablar.

y las luces encandilan la mañana
que revuelve en mis pupilas;
y despierto en cualquier lado,
y no creo que me importe demasiado


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